| POR
LA COEDUCACIÓN, CONTRA LA LOCE La
coeducación es una práctica que un importante número de profesoras
y profesores realiza desde hace ya varios años, aunque en ningún
caso podamos decir que el modelo coeducativo esté implantado de forma generalizada
en nuestros centros escolares. A pesar de que la legislación anterior desarrollaba
la necesidad de la superación de las discriminaciones por razón
de sexo desde la educación, las diferentes administraciones educativas
no han demostrado la suficiente voluntad por formar al profesorado, ni por elaborar
ni difundir materiales que animaran, orientaran y ayudaran a la coeducación. En
este sentido, la nueva ley, la LOCE, no viene sino a agravar la situación.
Muchas
han sido las movilizaciones realizadas contra esta ley segregadora, que pretende
distribuir al alumnado en función de la situación socioeconómica
de su familia, que parte de un concepto educativo altamente competitivo, orientado
al éxito social entendido como rendimiento profesional, que sólo
da importancia a una enseñanza memorística y no a una educación
integral; una ley que perjudicará a la enseñanza pública
para beneficiar a la privada...y que significará un paso atrás en
el desarrollo de la coeducación, así como en la conquista de la
igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. En un tema tan complejo como
es el género las leyes educativas deberían, no sólo eliminar
las barreras explícitas que discriminan directa o indirectamente a las
mujeres, sino adoptar nuevas soluciones que hagan posible la formación
de personas que desarrollen sus capacidades en todos los aspectos de la vida social,
afectiva, cultural y profesional. Veámoslo
más en detalle. LO
QUE LA LOCE DICE: El
texto de la LOCE, en todo su desarrollo, hace referencia única y exclusivamente
a alumnos, profesores, directores de centro, expertos, ciudadanos..., olvidando
que el uso del masculino, como genérico que supuestamente engloba a todas
las personas independientemente de su sexo, oculta, invisibiliza, subordina, infravalora
y excluye a las mujeres.
La
LOCE reconoce, por omisión, que el sexo puede ser causa de discriminación
para la admisión del alumnado en los centros públicos, contradiciendo
claramente el precepto constitucional que deja bien claro que no puede prevalecer
discriminación alguna por razón de sexo. Con esta omisión
se abre la puerta a la educación segregada por razón de sexo y esto
incluye la posibilidad de sostener con fondos públicos centros que mantengan
esta característica y cuyos idearios pueden defender una educación
diferenciada para chicos y chicas.
La LOCE acaba con la enseñanza comprensiva hasta los 16 años e introduce
elecciones tempranas de itinerarios académico-profesionales. El análisis
de los sistemas educativos europeos ha demostrado que cuanto antes se produce
la diversificación curricular y, por lo tanto, antes se produce la toma
de decisiones por parte del alumnado, más estereotipadas son estas decisiones
en función del sexo. Es decir, con menor edad el alumnado está más
condicionado por los estereotipos de género, estereotipos que se van relativizando
con la madurez y con el mayor conocimiento de las posibilidades y de las capacidades
personales.
La LOCE da a las autoridades religiosas todas las competencias en materia de determinación
del currículo de la asignatura de religión, así como de decisión,
supervisión y aprobación de los libros de texto y materiales didácticos
a utilizar. Lo cual no deja de ser un aval para la utilización de los desafortunadamente
famosos vídeos antiaborto u otros materiales difundidos en algunas clases
de religión y que tan nefasta repercusión tienen entre el alumnado,
sobre todo el femenino.
La
LOCE rechaza una educación intercultural, que discriminará especialmente
a las niñas, al exigir al alumnado extranjero la aceptación de las
normas establecidas con carácter general en los centros educativos, negando
así la posibilidad de cualquier expresión de su especificidad cultural.
LO
QUE LA LOCE NO TIENE EN CUENTA: La
perspectiva de género en la Educación. La LOCE ignora que
niñas y niños parten de situaciones de socialización diferentes
que incorporan a su experiencia escolar y que influirán en su elección
profesional y vital y no tiene en cuenta que son necesarias medidas específicas
para avanzar en la igualdad de los sexos.
Que
la escuela debe constituir un espacio de cambio y progreso social en cuanto
el aprendizaje de nuevas actitudes de ciudadanía, convivencia e igualdad.
En este sentido, se olvida de que es necesario plantear una formación integral
basada en la educación en valores.
Que
según todos los estudios sociológicos las metodologías
participativas y el trabajo en equipo favorecen la implicación y protagonismo
de las niñas repercutiendo en su autoestima y proyección futura.
La
importancia de la educación afectivo-sexual. La relación
entre iguales en la vida pública y privada es completamente ignorada en
el curriculum escolar. No se tiene en cuenta el número de embarazos no
deseados en adolescentes, el crecimiento del número de familias monoparentales
o los estudios realizados a cerca de la sexualidad de los jóvenes y las
jóvenes, que demuestran la necesidad de la formación sexual y de
los afectos.
Que
las responsabilidades domésticas siguen recayendo mayoritariamente en
las mujeres. La Ley continúa sin incorporar ninguna asignatura que
permita el aprendizaje de aspectos básicos de la vida cotidiana que posibilite
la autonomía personal y que permita que hombres y mujeres compartan las
tareas domésticas, una asignatura que dé valor al ámbito
privado y de cuidado de las personas.
Que
la formación del profesorado es determinante para la consecución
de la igualdad de oportunidades y la construcción de una escuela coeducativa.
La ausencia en el marco legal de cualquier referencia a la formación del
profesorado para la coeducación, redunda en la desconsideración
de las aportaciones de las mujeres a la Historia y a la Cultura, de las actitudes
y contenidos discriminatorios que actúan en el curriculum oculto... y muestra
un auténtico desinterés por la consecución de la igualdad
de los sexos.
FRENTE
A LA LOCE, PROPONEMOS Una
educación transformadora de la realidad, motor de cambio social, compensadora
de las desigualdades sociales, entre las que se encuentra la desigualdad por razón
de sexo.
Una
educación integral, que dé importancia no sólo a los conceptos,
sino a todos los aspectos de la vida de las personas y que, frente a las diferentes
formas de violencia, en especial frente a la violencia de género, fomente
la convivencia. Una educación que combine las libertades y derechos individuales
de las personas con los valores sociales de solidaridad, cooperación y
respeto mutuo.
Una
educación que preste atención no sólo a las capacidades intelectuales
del alumnado, sino también a los afectos y sentimientos, que desarrolle
las distintas facultades de las personas en sus diferentes etapas y que ayude
al alumnado a desarrollar una personalidad autónoma, a que se asuma positivamente
como ser sexuado, viva su cuerpo y su sexualidad de manera saludable y desarrolle
unas habilidades sociales que contribuyan a crear unas relaciones interpersonales
gratificantes. Una educación que gire en torno a la satisfacción
de las necesidades personales y no del mercado.
Una
educación que parta del reconocimiento de la diversidad y no de una homogeneidad
inexistente. La educación debe aceptar las diferencias como un punto de
partida real y positivo y prestar atención especial a las personas y grupos
más discriminados. Desde esa perspectiva debe plantearse el objetivo de
conseguir una igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres.
Una educación mixta obligatoria en los centros sostenidos con fondos públicos
que sea el punto de partida necesario para una escuela coeducativa.
Una educación laica, que no segregue al alumnado en católicos y
no católicos, que no imponga una determinada moral represora y valores
tales como la sumisión, la resignación o la pasividad que tantos
perjuicios han causado a las mujeres. Estamos en un estado aconfesional y la educación
debe ser aconfesional y plural.
Una educación comprensiva en la que el alumnado tome las decisiones que
afectarán a su vida profesional lo más tarde posible, así
lo hará con más conocimiento de causa y más autonomía
y dependerá menos del entorno familiar y de los estereotipos de género.
Una
educación que haga visibles las aportaciones de las mujeres a la historia
de la humanidad, y a los distintos saberes.
Una
educación que valore las experiencias de las mujeres, tanto en el ámbito
público como en el privado, que reconozca la importancia de los trabajos
hechos tradicionalmente por las mujeres, de las tareas de reproducción
y de cuidados y que fomente la participación de los hombres en dichas actividades.
No
nos resignamos. Mantendremos una continua denuncia y resistencia a la LOCE,
tan opuesta al conjunto de características de un modelo educativo progresista
y a favor de la igualdad de hombres y mujeres e intentaremos contrarrestar
sus efectos negativos. A pesar de la LOCE, seguiremos trabajando por una escuela
coeducativa, como muchos profesores y profesoras vienen haciendo desde sus
aulas o sus centros. Organización
de Mujeres de la Confederación de STES y Secretarías de la Mujer
de CGT, FE. CC.OO y FETE-UGT
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